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17 junio 2020

LA ARQUEOLOGÍA BOLIVIANA: OCHO MESES CON PILOTO AUTOMÁTICO Y EN CAÍDA LIBRE


Tras el final de uno de los mas nefastos periodos del manejo de la administración de la arqueología boliviana en diciembre del 2018, le siguió un periodo inerte, estéril y vacío de gestión, con absolutamente nada por rescatar, que empezando en abril del 2019 culminó en enero del 2020.  No obstante que el nuevo gobierno de transición inició sus gestiones en noviembre del 2019, es recién hasta mediados de enero del 2020 que se designa un reemplazo en lugar de aquella posesionada en la gestión de la Ministra Alanoca. Se designa a un historiador y abogado que en dos meses intentó enderezar el curso tomado por la unidad, pero en marzo se efectuó un nuevo cambio, dejando el puesto a un antropólogo en calidad de jefe interino. Una última reunión dirigida por el Director de Patrimonio del MDCyT y abogados del Viceministerio de Interculturalidad, en la que participó un nutrido grupo de arqueólogos, puso en blanco y negro los desatinos, errores y delitos de quienes inventaron el funesto Reglamento de Autorizaciones para Intervenciones Arqueológicas (PM 020/2018) y abrió paso para el desarrollo de una nueva norma que lo reemplazara. Lamentablemente la pandemia, la cuarentena y la errática política de las cabezas que dirigen el gobierno transitorio terminaron por descuartizar el ex- Ministerio de Culturas y Turismo y derivar recientemente en la designación de otra persona, no sólo ajena a la gestión de la arqueología boliviana, sino también a la disciplina, dejando en cero los escasos rastros de avance que parecían darse  en marzo pasado. 
Como hace más de 15 años, la arqueología vuelve a estar bajo la cartera ministerial de Educación, esta vez con un ministro altamente conservador, muy afín al fundamentalismo cristiano e ignorante de la realidad que envuelve a la arqueología, el patrimonio y la cultura nacional. ¿Que se puede esperar del curso de lo que queda de la gestión transitoria en materia de protección del patrimonio?: ABSOLUTAMENTE NADA. Contrariamente, se espera una mayor virulencia contra el patrimonio cultural, cuya primera y central manifestación viene dada por la emisión del DS 4232 que abre ilegalmente la posibilidad de introducir maíz transgénico, vulnerando La CPE, la Ley 530 del Patrimonio Cultural Boliviano, La ley 300 de la Madre Tierra, la Ley 144 y otro número de normas y tratados internacionales, amenazando con liquidar el patrimonio genético cultural de nuestros pueblos y atentar contra la salud de todos los bolivianos. A eso se suma el achicamiento de las instancias que manejan la arqueología, su debilitamiento técnico, legal y administrativo, hecho que acrecienta su incapacidad de proteger el patrimonio, tal como quedó evidente con los tristes casos del incendio en los bosques chiquitanos o la destrucción del camino prehispánico de Yunga Cruz. 
¿Mas ineptitud y mala fé es posible en la gestión de la cultura y protección del patrimonio?, pues SI, es posible y la seguiremos presenciando mientras tengamos un gobierno como este, o como el anterior, con funcionarios improvisados, advenedizos, oportunistas, sin capacidad técnica o compromiso y sin escrúpulos a la hora de escaparle a sus deberes para con el cuidado y protección del patrimonio. 
Lamentable y tristemente, la escuálida colectividad arqueológica se encuentra aletargada, fragmentada sin capacidad de reacción, envuelta en sus mezquindades pseudoacadémicas y su inercia abúlica, sin vocación ni horizonte que ayuden a distinguir alguna señal positiva para construir un mejor futuro para la tambaleante arqueología boliviana.  


18 febrero 2013

REGLAMENTO DE AUTORIZACIONES Y PERSPECTIVAS DE LA INVESTIGACIÓN ARQUEOLÓGICA EN BOLIVIA PARA EL AÑO 2013

Excavaciones 2004 en Chunchukala, Tiwanaku
Han transcurrido más de siete meses desde que fuera aprobado un precario, incompleto y anticonstitucional reglamento que pretende regir las actividades arqueológicas en Bolivia. Esta pretendida normativa es sólo una de las muchas aberraciones técnicas, jurídicas y administrativas que han emanado recientemente del Ministerio de Culturas. Su aplicación es, no solamente inviable desde que fue aprobada, sino que por la forma compleja y entreverada con la que fue organizada, carece de un procedimiento claro para los permisos, no define responsabilidades puntuales, plazos y sanciones para los involucrados, que son, tanto quienes intervienen sobre el patrimonio cultural arqueológico, como quienes lo administran desde las instancias estatales nacionales y subnacionales; mucho menos dimensionar adecuadamente las capacidades técnicas y administrativas de su Unidad de Arqueología y Museos (UDAM) para responder a toda la responsabilidades, que de manera absurda y antiautonómica, se carga a la espalda. 
La comunidad arqueológica de todo el país ha reclamado airadamente al Ministerio de Culturas por la aprobación de un reglamento tan deficientemente elaborado. A su turno, se han manifestado la Sociedad de Arqueología de La Paz, el INIAM de la Universidad Mayor de San Simon, la Carrera de Arqueología de la Universidad Mayor de San Andrés, el Gobierno Autónomo Municipal de Tiwanaku, el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, la Gobernación Autónoma del Departamento de La Paz, entre otras instituciones que involucran a museos universitarios y entidades de investigación de todo el país. 
Hasta la fecha el Ministerio de Culturas no ha dado señal de querer tratar este tema con los directos involucrados y actores de la normativa, por el contrario se ha encerrado en una actitud autista, soberbia y dictatorial que no le hace nada bien al sector ni a la viabilidad de la normativa, dejando con esta actitud aún más desguarnecidos y vulnerables a los sitios arqueológicos de todo el país, y ahuyentando cada vez más a la investigación académica y profesional, tanto boliviana como extranjera, que por muchos años ha contribuido a incrementar el conocimiento del pasado prehispánico de nuestros pueblos, aspecto de gran valor considerando la orfandad que tiene la investigación arqueológica boliviana respecto del Estado y de sus instituciones gubernamentales, que como el Ministerio de Culturas y quienes lo dirigen, extreman sus esfuerzos en el desesperado afán de ganarse la venia presidencial con proyectos como el Museo de Orinoca, antes que velar por la protección del inmenso patrimonio arqueológico de todo el país.
La temporada de invierno se avecina y con ella las condiciones que permiten anualmente la implementación de investigaciones arqueológicas. En ésta perspectiva  investigadores y tesistas de la Universidad Mayor de San Andrés, tesistas e investigadores de universidades extranjeras y proyectos de los diferentes museos y universidades del país solicitarán los permisos respectivos para llevar adelante trabajos arqueológicos, aspecto que no tendrá un adecuado manejo mientras se mantenga el panorama generado por la defectuosa normativa que maneja el Ministerio de Culturas. Es por tanto necesario que las autoridades políticas que manejan la Dirección General de Patrimonio y la UDAM en el Ministerio de Culturas reflexionen y enmienden sus errores llamando a una reunión ampliada de todos los actores involucrados para corregir y complementar esta normativa, a fin de que su aplicación sea útil y apropiada a la realidad del país y sus instituciones.